Asociación Maullidos Invisibles os presenta a:

Maga y Lluvia

CAPÍTULO 1: Crónicas de una adopción anunciada...

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¡Hola maulliderxs!

¡Ha llegado la época más chula del año! ¡La época en que se va el calor y viene el fresquito!

Nosotras sabemos que aquí lxs humanxs entráis mucho en debate y decís siempre cosas como “es que en invierno te puedes poner y poner ropa” o “es que en verano cuesta menos vestirse”. Aquí en Granada al menos es así, porque pasamos del invierno al verano en un “chás”. Sin más, sin aviso. En Granada no hay opción a tener ropa de entretiempo. Aquí se cambia el armario pasando de los tirantes a los anorak.

Maullidos Invisibles maga y lluvia achuchón

Nosotras no tenemos argumentos de ese tipo como tenéis vosotrxs. 

Nos gusta el otoño y el inverno porque es la época en que podemos “arrejuntarnos”, tanto entre nosotras como con los humanos, ya sean nuestros padres de acogida o las visitas, con la excusa de “Huy, qué frío hace”.

A lxs humanxs ya nos hemos dado cuenta de que esto les viene súper bien, porque somos como estufillas eléctricas, pero de las que no consumen, no gastan energía y no encarecen la factura de la luz.

Y a nosotras, pues qué os decimos, que ya no tenemos que decirnos esas cosas de: “Ahhhhh, quita, que me das calor”, “Afúuuu, que te sudan las almohadillas de las patas, qué asco”, o “Quita de esa sombra, que me la pedí yo antes para mí”.

Ahora, nos podemos hacer ovillo en las mantas del sofá, meternos bajo el edredón nórdico o tumbarnos en la alfombra. Si es que la hay…

Claro, porque no lo hemos dicho y este es un sueño que tenemos nosotras: una alfombra a los pies de la chimenea (la chimenea protegida, ¿eh? Una mampara o algo así, que como nos salte una chispita… mal) en invierno.

Alguna vez hemos fantaseado, pero de esas veces que se te va la olla y ya empiezas a divagar y te montas tu propia película de Disney, como a nosotras nos mola.

Como os decíamos, nosotras siempre hemos querido una alfombra. Estar encima, tumbadas o hechas un ovillo. Y un día, estando las dos solas y relajadas, solamente escuchando nuestro ronroneo de felicidad y tranquilidad, pasaría: la alfombra se movería sola.

Hasta la propia alfombra mágica ronronearía. Nosotras al principio pensaríamos que le hemos contagiado nuestra felicidad, ya que estaríamos en nuestra casa “para siempre”, en la que nos habrían adoptado. Pero no: sería una alfombra mágica y nosotras la habríamos activado con la alegría de estar en nuestro hogar (por fín) definitivo.

Y al ponerse en movimiento, las dos volaríamos con ella, sin perder el equilibrio, como si estuviéramos acostumbradas y lo hubiésemos hecho toda la vida.

Maullidos Invisibles Maga tocame

¿Y quién sabe si quizás visitaríamos mundos lejanos?

Vale. Os confesamos que también hemos fantaseado con ello alguna que otra noche antes de quedarnos dormidas. Tendríamos nuestro propio reino, el Reino de MaguiLluvia, y seríamos unas reinas muy queridas y amadas en nuestro pueblo, y surcaríamos los cielos en nuestra alfombra mágica saludando a todxs: “¡Por ahí vienen las reinas Maga y Lluvia!”, dirían al vernos. “¡Ojalá vivieran con nosotrxs!”, pensarían algunxs.

Maullidos Invisibles Maga y Lluvia sofá

Nadie tendría en cuenta que somos gatas adultas, que no queremos separarnos y que por eso vamos juntas a todos lados, que Lluvia es una piratilla con un solo ojo (porque además te tienes que fijar mucho, porque no se le nota), o que yo he sido mamá de unos cuantos gatitos que ya han sido felizmente adoptados por familias maravillosas.

Todos nos querrían.

Pero nosotras ya estaríamos adoptadas y tendrían que conformarse con saber que nosotras queremos a todo humano que se nos acerque. 

Y esas gentes también nos saludarían y nos mandarían besos desde abajo.

A veces, aparcaríamos la alfombra en cualquier sitio (en cualquier sitio, porque en nuestro reino no habría que pagar zona azul, ni mucho menos, ¡menuda osadía!) y bajaríamos para caminar entre la gente. Ellxs, al vernos y sentirnos llegar, se sentarían en el suelo de donde estuvieran, y nosotras dedicaríamos un buen rato a sentarnos sobre ellxs, ronronearles y frotarnos con sus piernas.

Y por eso en el Reino de MaguiLluvia la gente no estaría triste ni tendría estrés ni ansiedad, porque nosotras mismas la canalizaríamos a otro sitio para que se fuera muy, muy lejos. Al espacio exterior.

Puede ser que perdiésemos la noción del tiempo entre piropos y caricias, así que nuestra alfombra mágica nos recogería para recordarnos que allí, en nuestra futura casa adoptiva, hay alguien que nos quiere y espera ansiosxs nuestra vuelta. Al volver, nos despediríamos de la gente de nuestro reino, que ansiosos por vernos de nuevo, nos pedirían que volviésemos pronto.

Y ya de vuelta, ahí estaría: nuestra familia adoptiva.

Este tema aún no lo tenemos “cerrado”. Creemos que nos llevaríamos bien con cualquiera, porque hasta el día de hoy no hemos tenido problemas con nadie. En ocasiones hemos pensado qué pasaría si nos llevasen a un sitio en el que adoptasen a cocodrilos: ¿adoptaríamos nosotras a uno también? ¡Es posible!

Pero somos incapaces de ponerle cara a nuestra futura familia “para siempre”. No sabemos si será una persona, una pareja, si quizás tengan niñxs u otrx gatx. No sabemos si vivirán en una casa grande, en un piso… o si como nosotras queremos, tendrán una chimenea o una alfombra (que ya nos encargaremos nosotras de hacer mágica a base de amor y ronroneos).

Queremos dejarlo en manos del destino…

Llevamos mucho tiempo esperando, y sabemos que es porque nos tiene preparada la mejor de las sorpresas.

¿Será antes de que termine este año?

Maullidos Invisibles maga y lluvia cabecera

¿Quieres adoptar a Maga y Lluvia?

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