Asociación Maullidos Invisibles os presenta a:

Nube

CAPÍTULO 1: Las crónicas de NUbe.

Maullidos Invisibles Nube Colchon

¡Hola maulliderxs!

¿Algunx de vosotrxs compró el año pasado el calendario de Maullidos Invisibles? ¿Si? ¿No?

Huy, qué misterio, ¿no? ¿Por qué estaré preguntando esto?

Pues si lo comprasteis, ya sabréis que el mes de septiembre es mío. Hay gente que dice “Ay, el 7 es mi número” (yo no sé qué pasa que para la gente siempre es el número 5, 7 u 11) o “Este va a ser mi año”, o “el azul es mi color”.

Pues mi mes es septiembre (¡adjudicado!) y además con pruebas gráficas que lo demuestran. Y es que ahí aparezco yo, haciendo la croqueta mientras miro al objetivo.

Podréis pensar que es casualidad, pero no. Está “tó pensao”: Los colores de mi peluchosidad son el naranja, el blanco y el negro. Si lo pensáis son los colores del otoño: las hojas color calabaza que se caen (naranja), los días que se hacen más cortos y comienza a oscurecer antes (negro) y hasta la luz cambia y da la sensación de que el aire está más limpio (blanco).

Maullidos Invisibles Nube Posado

También os digo que esto en la Asociación da lugar a mucho “petardeo”, porque lxs misis de Maullidos Invisibles tenemos nuestro propio grupo de Whatsapp al margen de las voluntarias, y cuando hay cambio de mes, siempre hay algunx que está super pendiente para decir quién ha hecho de modelo.

Maullidos Invisibles Nube Cacareo

Entonces empieza lo bueno, porque nos montamos nuestro propio Sálvame Deluxe y empezamos a hablar del texto que acompaña a la foto, intentamos averiguar cuál de todas las voluntarias lo escribió, hablamos sobre los colores que han elegido, la pose que han puesto para la foto, si estaba mirando a cámara o no… Y a veces hasta encontramos fotos de famosos que han puesto la misma pose, y ahí ya nos volvemos locxs de la risa.

Bueno, no sigo, pero ya os haréis una idea de que entramos a valorar TODO. Si nos llevasen a un programa de tertulianos, la audiencia subiría tanto que cerrarían el resto de cadenas, vaya. Nosotrxs esto lo llevamos a rajatabla, es como un ritual que hacemos todos los meses y nadie puede ver quién sale en el calendario antes de acabar el mes.

A veces pasa que quien sale en el calendario ya ha sido adoptadx, y como no le podemos vacilar por el grupo porque ya no está, nos dedicamos a recordar cómo era esx compi. Unas veces nos reímos, otras acabamos melancólicxs, y otras lloramos. Ahí es cuando yo tengo que ejercer de veterana y hacer que remonte la conversación: algunas veces hago memoria y trato de acordarme de algo gracioso para que todxs se rían, otras veces les recuerdo cómo me pusieron de sobre nombre “cazamoscas” y “sicaria cazamoscas” (este es el mote compuesto)… porque os recuerdo que yo soy la gata que más tiempo lleva en la asociación.

Yo esto lo llevaría con orgullo, porque para mí ser maullidera es como cuando vosotrxs lxs humanxs sois de un equipo de futbol: que lo lleváis por bandera.  Pero en mi caso es más un “no me quiere nadie”, “¿por qué no se fijan en mí?”, ¿”es que no se van a poner en contacto con las voluntarias ni para preguntar mi marca de comida favorita?”.

Luego lo pienso en frío y pienso que mi momento aún no ha llegado, o que lo que no ha llegado es mi foto a mi futura familia adoptiva. Esa que existe, pero que como aún no me conoce ni me ha visto, no ha podido preguntar por mí.

Y por eso últimamente os pido tanto que compartáis mis publicaciones cuando salen en las redes sociales de Maullidos Invisibles.

Bueno, las mías y las de mis compis, porque si yo estoy esperando una adopción, ellxs también, ¡y bien que nos la merecemos todxs! 

La suerte que tenemos lxs gatxs es que no sentimos envidia como sentís lxs humanxs, así que todo en lo que nos podamos ayudar lxs unxs a lxs otrxs, es agradecido por todxs.

Maullidos Invisibles Nube pensando

Fijaos, cuando yo llegué a mi casa de acogida no me dejaban juntarme con otrxs michis que había porque era positiva a inmuno. Estaba metida en una habitación mirando por la ventana y llorando (aún me acuerdo de un vídeo que me hicieron así y se me eriza tanto el pelito que creo que hasta me salen rastas). Cuando a veces he contado esto, lxs compis gatunxs se pensaban que era mentira porque yo soy una tiparraca súper alegre, pero en aquellos momentos lo pasé un poco regu.

Total, que yo miraba por la ventana y a través de la puerta olía otrxs gatxs, pero no podía salir a conocerles. Lo que sí podía era jugar con un perrete que había muy tímido. Yo le hablaba y ensayaba con él un curso de cacatúo al que me apunté (pero esto os lo cuento otro día) y así no me sentía tan sola.

Maullidos Invisibles Nube Mosca

Así que ahora, cada vez que llega un misi nuevo a Maullidos, desde detrás de la pantalla trato de que no se sienta solo, que no sienta miedo y que se haga pronto a su nueva casa de acogida. Muchas veces vienen y me cuentan cosillas que les pasan y yo trato de ayudarles, porque recuerdo cómo de sola y perdida me sentía yo cuando llegué al proyecto.

Y es que así soy yo ahora, un equilibrio entre ser una gamberra que caza moscas y una gata-croqueta que te enseña la panza para que le hagas caso y acaricies. Qué ganicas tengo de que llegue el invierno y bajen las temperaturas en Granada para que sintáis frío y os deis cuenta de que me necesitáis a vuestro lado para que os de calorcito… 

¡Yo ahí lo dejo!

Id pensándolo pronto, a ver si este año tengo lista de espera para mi adopción y te arrepientes de no haber preguntado antes.

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