Asociación Maullidos Invisibles os presenta a:

Alby y Lucero

CAPÍTULO 1: ¿CÓMO LLEGamos A LA ASOCIACIÓN?

Maullidos Invisibles Alby y Lucero Cabecera

¡Hola maulliderxs!

¡Cuchi qué ilusión!

Si has llegado hasta aquí es porque te hemos entrado por el ojillo. Claro, tú nos habrás visto y habrás dicho “míralos qué bonicos, tan blanquitos, con esa pinta de ser taaaan suaves”.

Hay cosas que no te podemos confirmar. Por ejemplo, no te podemos decir si somos suaves o no, porque a nosotrxs nos pasa como a muchxs humanxs cuando os presentan a alguien, y por perejiles les tenéis que dar dos besos (¡pero si nos acabamos de conocer! ¿Dónde vas con tanta amorosidad?), o como cuando estáis en la cola del super y la persona de detrás empieza a poner todas sus cosas en la cinta transportadora pegaíiiiiitas a las vuestras, y pegándose también a vosotrxs (¡la vín, qué corahe!), o cuando alguien os cuenta algo y os empieza a dar golpecitos en el brazo mientras habla… Bueno, cuando os tocan y os sentís incómodxs, sin más.

Pues nosotrxs igual. ¿Y qué? No pasa nada, igual que hay gente que le pasa eso… también hay gatos. ¡Y hasta perros!

Maullidos Invisibles alby y lucero foto mal

Cuando nosotros éramos pequeños pequeñísimos vivíamos en una colonia de gatos en una urbanización. Allí nos ponían comida, agua, y estaban pendientes de nosotros. Pero igual que había gente que nos cuidaba, había otra que nos miraba nada más que regular, así que imaginaos el percal: alguien hacía cosas buenas por nosotros, y luego otra persona se portaba mal y trataba de hacernos daño.

Pues al final lo malo le podía a lo bueno y os empezamos a coger una tirria…

Maullidos Invisibles alby y lucero estiramientos

A las de Maullidos les pasó como a ti que nos lees: que les entramos por el ojillo y decidieron sacarnos de allí y llevarnos a una casa de acogida, pero claro, imagínate esto: Tú eres un “jipi” que vive en una urbanización, yendo de un lado para otro, oliendo las plantas, estando atento a las hormiguitas, al ruido de los pájaros y las cigarras en verano…y de pronto te meten en una casa.

Pues claro, nos pegamos un berrinche… 

Y a ellas también, a las estudiantes que nos tenían en su casa y a las de Maullidos: saltábamos por todos lados, no nos dejábamos ver, nos escondíamos, no queríamos trato ninguno, nos hacíamos pis donde no debíamos… 

Esto último nos da mucha vergüenza, pero es que veníamos hechos unos salvajes, lo reconocemos.

Al cabo de un tiempo, nos cambiaron de casa y nos trajeron a donde estamos ahora, una casa con un patio enorme y chopocientos metros cuadrados. 

Bueno, a lo mejor no son tantos, pero cuando eres pequeño como un gato, todo te parece como la casa de Gran Hermano, que se maximiza.

Aquí estamos en la gloria. Tenemos otro compi gatuno que es igual que nosotros, pero en grande, y que a la vez tiene una hermana gatuna pero que no se relaciona con nosotros. Ella está siempre dentro de la casa y no sale para nada. Alguna vez nos la hemos encontrado por casualidad y nos ha bufado y salido corriendo en dirección contraria. Es totalmente distinta a nosotros: a ella le gustan lxs humanxs, y nosotros somos más de hacernos amiguis de otros misis.

En esta casa de acogida hemos crecido y no lo vamos a negar, hemos cogido algunos gramitos y también hemos cogido confianza con las personas, ¿eh? Cuando vemos a nuestro humano de acogida no os vamos a decir que nos paseemos entre sus piernas, pero sí que levantamos el rabillo. A veces, cuando nos llama hasta le hacemos caso porque reconocemos su voz.

Antes cuando nos hacía fotos no le dejábamos acercarse apenas si estábamos solos, y ahora las fotos cada vez las hace más de cerca, sin hacer falta siquiera que esté su gato delante. Para nosotros es un orgullo, aunque sabemos que aún podemos ser más sociables, lo que pasa es que como está la hermana del Juancho dentro de la casa, no podemos entrar mucho porque se asusta.

Un drama, vamos…

Yo creo que si estuviésemos en una casa grande como esta, con patio, y nos dejasen entrar a la parte interior cuando quisiéramos, poco a poco nos haríamos más a lxs humanxs. Por ejemplo, qué te digo yo… gente mayor y sin niñxs, de esxs que quieren compañía porque sus hijxs ya no están en casa, que tienen tiempo libre para poder dedicarnos y que no sean de dar voces ni portazos. Ahí sí que estaríamos nosotros en nuestra salsa.

Maullidos Invisibles alby y lucero albañiles

Además hay cosas que no os hemos contado, que va a parecer que somos unos mentecatos y unos siesos. 

Y no. Eso no es así.

En el tiempo que llevamos en esta casa hemos hecho multitud de cosas: hemos montado un club entomológico con Juancho en el que hemos estudiado los insectos.

También hemos diferenciado (de momento) 5 tipos de verde distintos.

Hemos hecho un proyecto de festival de rock, hemos diseñado un spa y chill-out, una zona de ocio con piscina… y más cosillas que no nos ha dado tiempo a contar, primero por mantener el secreto (que no queremos que nos copien las ideas) y segundo porque se nos amontonan todos los proyectos y al estar sólo tres, no damos para más.

Vaya, que con nosotros es difícil aburrirse. Nosotros a veces pensamos en lo solo que se debía de sentir Juancho antes de venir nosotros a esta casa. No sé, quizás su hermana es “un primor” como dicen aquí en Granada y es simplemente que a nosotros no nos ha querido enseñar la parte más bonita de su carácter, pero jo…
Y si, nosotros también tenemos por lo que callar, pero como somos nosotros los que escribimos, somos nosotros los que tenemos la razón.

En fin, que estamos escribiendo esto a las 07:55 de la mañana y en cinco minutos tenemos que estar en la esquina superior izquierda del patio, que hemos quedado con Juancho para hacer el seguimiento de una flor que ayer estaba a puntiiiiiiiiito a puntito de salir.

¡En nada volvemos y os contamos esos proyectillos que antes no nos ha dado tiempo!

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