Asociación Maullidos Invisibles os presenta a:

Sire

CAPÍTULO 1: Presente, pasado y futuro.

Maullidos Invisibles Sire mirad

​¡Hola Maulliderxs!

Soy Sire y ya me conocéis si seguís mi historia en la web o RRSS. Si no es así, os hago un breve resumen de cómo llegué a Maullidos:

Vagaba por las calles, a la vera de una acequia, muy desconsolada y desorientada. Un chico me llamó la atención y no lo pensé dos veces, me fui detrás de él. Me recogió y llevó al veterinario. Luego me tuvo en acogida hasta que fui aceptada en Maullidos. ¡Tachán! ¡Jorge me salvó!

Ha sido breve, ¿verdad?

Ahora presta atención a las consecuencias que tiene vivir en la calle:

¿Qué hubiera sido de mí, si Jorge no me hubiese recogido? Hay tantas respuestas para esta pregunta:

Podría haber caído a la acequia y ahogarme. Podría haber sido atropellada, acabando gravemente lesionada o muerta. Me podrían haber atacado otrxs gatxs para marcar su territorio, pudiendo contagiarme alguna enfermedad, si son portadorxs de ella. Alguna de esas enfermedades acaba con nuestro sistema inmunológico, que con la falta de los cuidados necesarios corremos el riesgo de morir. Podría haber muerto por deshidratación o desnutrición por la escasez de recursos. Y además el clima no ayuda, pues podemos caer enfermos tanto en invierno por el frío como en verano por el calor. Me podrían haber dejado embarazada a pesar de mi corta edad, además de la posibilidad de contagio de enfermedades.

Y ahí no queda la cosa, aumentar el número de cachorros sin hogar, pudiendo causar mi muerte el parto debido a mi poco desarrollo. Me podrían haber atacado humanxs desalmadxs que disfrutan agrediendo y haciendo sufrir a los animales indefensos. Algunxs seres son tan despreciables que graban los ataques y los difunden, para presumir de sus hazañas.

Maullidos Invisibles Sire web 1

¿De verdad es esto posible? Pues sí, lo es.

Y por desgracia es tan difícil demostrar y castigar estas acciones que siguen ocurriendo, y solo de pensarlo se me estremece el alma, porque la tenemos, además de sentimientos. Y no os penséis que solo somos mascotas o simples animales callejeros.

Hay quien hace comentarios absurdos como: “son gatos, se buscan la vida”, “no pasan frío, están acostumbrados”, “solo son animales, no sienten ni padecen”.

Qué triste, si no fuese por lxs voluntarixs que alimentan y esterilizan algunas colonias callejeras, esto sería un caos, reproduciéndonos sin control, contagiándonos las enfermedades de unxs a otrxs y rebuscando en la basura algo que comer. A veces quedamos atrapadxs en los contenedores y acabamos con una muerte bastante trágica. Pero no todxs piensan igual, están quienes nos envenenan para librarse de focos de contagio, menuda excusa barata.

Nada más lejos de la realidad, precisamente somos nosotrxs quienes controlamos las plagas de insectos y roedores de la zona en la que estamos asentados. No es fácil vivir en la calle sin vuestra ayuda en ninguna época de año aunque hayamos nacido en ella y menos aún si hemos sido caseros, aquí nuestra esperanza de vida se acorta ante la falta de aprendizaje de supervivencia.

El respeto hacia nosotros empieza en los hogares. Educa a tus hijxs para que respeten al resto, no solo a las personas sino a los animales.

Enséñales a amar y respetar como les gustaría ser tratadxs a ellxs mismxs. Blanca y Samuel, son un ejemplo de ello. Son una pareja joven y maravillosa.

Han venido a estudiar y cuando acabe el curso volverán a su cuidad. Por ello decidieron ayudar siendo casa de acogida y aquí estoy felizmente.

Mi vida es casi perfecta, me tienen como una Reina, aunque me entristece saber que ellos no podrán adoptarme. Son tan buenos que hace poco han acogido a otra gata para darme compañía. 

Al principio no me gustó demasiado la idea de compartir mi casa, mis humanxs, mi comida, mi todo con esa mocosa. Se llama Sejmet y es más pequeña que yo. 

Ha estado malita y le hablaban con palabras muy cariñosas como: “ay mi princesa”, “mi pequeña bebé” y no sé qué más. Recibiendo caricias y atenciones todo el rato.

Me dio un poco de pelusilla así que cuando se acercaba a mi le bufaba pero Sejmet ha insistido tanto en estar conmigo a pesar de mis desplantes, que al final he decidido darle una oportunidad.

Maullidos Invisibles Sire y Sejmet juntitas

Y ahora me pregunto, ¿por qué no se la di antes?, no lo sé la verdad. Pues me equivoqué, es lo mejor que me ha pasado desde que me rescataron. Si me parecía bonito tener una familia humana, no os hacéis una idea de lo increíble que es tener una compañera como yo.

Aunque dormía y jugaba con mis humanxs, de vez en cuando me sentía solísima, sobre todo cuando se iban a estudiar o trabajar. Ahora Sejmet y yo nos pasamos todo el día juntas, somos casi inseparables. Jugamos un montón, dormimos acurrucadas, nos lavamos entre nosotras y nos damos mimos continuamente.

Dime, ¿hay algo más bonito en la vida, que encontrar a tu alma gemela? Para mí no, Sejmet y yo somos felices juntas y necesitamos un hogar.

¿Quieres adoptar a Sire?
(¿O a Sire y a Sejmet?

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